El
poder de la fe en la cura cármica
(artículo de Moacir Sader
SJ – marzo-2007)
<<Traducción y adaptación:
Profesora Luci Meire Jacó da Silva>>
La
palabra “fe” se presenta en todas las religiones y se destaca en
A
mí me llama la atención la forma especial con que Jesús utiliza el poder de
la fe como instrumento para curar, y aún teniendo el poder más que suficiente
de realizar los milagros solo, Él elige utilizar la fe de quien le hace el
pedido, demostrando ser ese el camino necesario en el proceso de la cura.
Hay
un pasaje de Jesús muy especial para mí, porque se asemeja a un milagro
realizado por Él que yo pude atestiguar a través de un viaje astral a Jerusalén.
Es este pasaje, en que Mateo nos cuenta la cura de Jesús al siervo del
centurión:
Habiendo
entrado Jesús en Cafarnaum, se le acercó un centurión suplicándole:
“Señor, mi siervo yace paralítico en casa atormentado terriblemente”. Le
dijo Jesús: “Yo iré a curarlo”. Respondió el centurión: “Señor, no
soy digno que entres bajo mi techo, dilo sólo de palabra, y quedará curado mi
siervo. Porque siendo yo un hombre sujeto al mando, tengo bajo mis órdenes
soldados, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y al otro: ‘Ven’, y viene, y a
mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace”. Al oírlo Jesús, se admiró y dijo a
los que lo seguían: “En verdad os digo que en ninguno de Israel encontré
tanta fe”. (Mateo,Cp.8,Vs.5/10)
El
centurión, al hablar de la seguridad que tenía de que sus soldados
obedecerían a sus órdenes, estaba declarando de igual forma, su confianza
total al poder de Jesús en curar a su siervo, lo que llevó a Jesús tanto a
realizar la cura, como además a alabarlo, diciendo no haber encontrado, ni
mismo en Jerusalén, alguien con tanta fe.
En
el milagro de Jesús acompañado por mí en un viaje astral, también un centurión
busca por Jesús para pedirle la cura de su hijo, que ya había sido desahuciado
por los médicos. Sin embargo, al encontrarlo, no tuvo el coraje para hacerle el
pedido y, apenas de forma humilde le pide sostenerle la mano a Jesús.
Conociendo su pensamiento, y viendo su fe, Jesús en el momento en que le tocó
la mano, le dijo: “su pedido fue atendido”. Siendo así, su hijo a pesar de
la distancia, fue curado.
Siempre
me acuerdo haber acompañado ese milagro en regresión astral, viendo la alegría
con que Jesús curaba a las personas, y me emociona esta dádiva que me fue
concedida. Esa experiencia me puso en alerta para el poder de la fe, y cómo
ella puede y debe ser manifestada.
Observe
que en el caso del centurión de
Cuando
hacemos algún pedido a Dios, debemos accionar de la misma forma que los dos
centuriones lo hicieron: con palabras de creencia, con una certeza absoluta, y
además, con pensamientos siempre convictos de que nuestro pedido será
atendido, incluso ya haciendo los agradecimientos de antemano.
Debemos
luchar contra los malos pensamientos que intentan venir a nuestras mentes, que
son frutos de los condicionamientos y de los miedos acumulados desde la infancia,
o incluso de las vidas pasadas. Es preciso trabar una lucha constante con
nuestra mente, para alejar todo y cualquier pensamiento que sea contrario a
nuestra verdadera creencia. Como en una guardia mental, no permitir ni un
pensamiento discordante siquiera.
Esa
postura es el camino para vivir la fe en su sentido práctico y alcanzar el
resultado pretendido. En sus propias palabras, en dos pasajes Bíblicos, Jesús
ratifica esta visión cuando nos dice:
En
verdad os digo que si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este
monte: ‘Vete de aquí para allá’, y se trasladaría; nada os sería
imposible. (...) En verdad os digo que, si tuvierais fe y no dudaros, no sólo
haréis lo que fue hecho a la higuera, pero más aún, si a este monte deciros:
Írguete y lánzate al mar, eso será hecho. (Mateo, Cp. 17, Vs.
20/21)
“Si
tuviereis una fe tan
grande como un grano de mostaza, y dijereis a este sicomoro: ‘Arráncate y
trasplántate al mar’, él os obedecería”. (Lucas, Cp. 17,
Vs. 6)
Entonces,
Jesús está diciéndonos que además de ser necesario tener fe cuando hacemos
nuestros pedidos, es fundamental también, que no tengamos dudas sobre ello. Mi
conclusión es que no podemos dudar en palabras y ni tampoco en pensamientos, si
queremos lograr que nuestro pedido tan anhelado sea plenamente concedido.
Tal
como hice referencia en el artículo: “Transformación cuántica del
pensamiento” , apoyando esta idea, la física cuántica ha probado que el
pensamiento, bien como el sentimiento, cuando direccionados al objetivo
pretendido, cuando trabajados positivamente de forma constante y con una
creencia plena, proporcionan la atracción de lo que se desea, pero teniéndose
en cuenta que éste finalmente se realiza con un tiempo y rapidez
proporcional a la intensidad de la fe utilizada, vía pensamientos y
sentimientos positivos.
Teniendo
esa perspectiva y además ratificando las afirmaciones de la física cuántica,
me acuerdo de una historia vivida por el autor Anthony Norvell y que fue contada
por él en su libro “El poder de las fuerzas ocultas”: En un viaje que hizo
en un transatlántico, desde Grecia hasta los Estados Unidos, le llamó la
atención que, todas las mañanas, caminaba por la cubierta cantando
bajito algunas frases, un hombre ágil, de pelos canosos pero con una postura
erecta y firmeza propias de quien no posee más que 35 años. Para su
espanto, cierto día al preguntarle al hombre sobre el secreto de su vigor
jovial, se enteró que el hombre en realidad tenía ya sus noventa años, pero
que se sentía con unos cuarenta nomás.
Este
hombre le dijo a Norvell que a los cuarenta años estuvo en India, y allí había
conocido a un místico que le enseñó que “Todo el secreto de la vida se
encuentra en dos actitudes: respiración rítmica e invocación oculta”. A
partir de entonces, el hombre pasó a caminar de forma rítmica, cantando y
entonando frases positivas, constantemente y siempre que estuviese solo. Con eso,
se sanó de un mal crónico cardíaco y de úlceras estomacales. Había 40 años
que no se enfermaba, ni siquiera un simple resfriado, tampoco necesitaba usar
anteojos... No se había debilitado a pesar de su edad avanzada, todo lo
contrario, él se sentía tan feliz y sano, que se propuso a sí mismo la meta
de llegar hasta los 110 años de edad. Le contó que, al aspirar y espirar hacía
declaraciones positivas, estableciendo un ritmo musical. En una cadencia,
entonaba:
Yo
soy el centro de la energía y poder vitales cósmicos. El ritmo del universo
está en mi cuerpo y establece la salud, la juventud y la vitalidad que está
dentro de mí. Mi corazón es el dínamo del poder oculto que manda la fuerza
vital correr a través de todos los átomos y células de mi cerebro y de mi
cuerpo, sanándome con perfección de todos los elementos discordantes.
Regresando
al tema de las curas realizadas por Jesús, un otro aspecto me llama la atención:
Jesús, muy a menudo, decía ser la fe de la persona el agente de la cura, como
cuando le dijo a aquella mujer que apenas lo había tocado: “Tu fe te ha
salvado; vete en paz, y quédate libre de este mal”. Así como también
acostumbraba decir “que los pecados fueron perdonados”, como podemos ver en
estos dos ejemplos de pasajes de
De
pronto, le llevan un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús su fe,
dijo al paralítico: “Confía, hijo, tus pecados te son perdonados”. (Mateo,
Cp. 9, Vs. 2)
Y
viéndoles la fe, les dijo Él: “Hombre, te son perdonados tus pecados”.
(Esta citación es sobre el hombre que le fue llevado a Jesús por el tejado.)
En
ambos casos, los paralíticos obedeciendo al comando de Jesús, se levantaron y
se fueron caminando curados, generando asombro y alegría a todos los que
pudieron acompañar a estos acontecimientos.
¿Por
qué será que Jesús empleó en estas curas y en tantas otras (diría hasta que
en la mayoría de ellas), el perdón de los pecados? Concluyo que los enfermos
se encontraban en esas condiciones en virtud del proceso kármico y al parecer,
que ya venían de otras vidas puesto que, muchos de los curados por Jesús ya
eran ciegos de nacimiento.
Por
eso es fundamental perdonar los pecados, o también podríamos decir: las fallas
acumuladas de las vidas pasadas, puesto que esos pecados generan al cuerpo etéreo
las enfermedades oriundas de los cuerpos emocional y mental (reflejos de otras
vivencias), y hace con que más tarde, las enfermedades se manifiesten en el
cuerpo físico. Al perdonar los pecados, Jesús corta esta conexión kármica,
trayendo de vuelta la salud de los enfermos, pero es importante aclarar que eso
todo sólo ocurre en virtud de la verdadera fe que debe haber en estas personas.
Así
como escribí en mi texto: “Reiki, proceso de cura”, es fundamental que
hagamos nuestro pedido con fe, pero también tiene igual importancia, que antes
pidamos perdón por nuestros pecados de esta vida, y principalmente, de las
vidas pasadas, que son los agentes generadores de las enfermedades y situaciones
kármicas en nuestra vida actual. Podemos sumar aún más: pedir también la
quema de los karmas, la transmutación de ellos a través de la energía violeta
(el fuego divino), para ayudar en el restablecimiento de la salud, aunque
estemos utilizando el necesario tratamiento de la medicina tradicional,
auxiliado por tratamientos holísticos.
Debemos
perdonarnos a nosotros mismos por nuestras fallas cometidas y romper así la dañosa
sensación de remordimiento, que nos genera enfermedades en esta y también en
nuestras vidas futuras. Igualmente es necesario pedirle perdón al prójimo que
nos haya causado daños, perdonándolo por sus fallas cometidas contra nosotros,
cortando la conexión kármica, y librándonos así de un futuro reencuentro
para una probable reparación. Además, se sabe que el hecho de no practicar el
perdón, afecta a los chakras, y desequilibra el flujo de energía, causándonos
enfermedades en los órganos correspondientes.
Necesitamos
restablecer nuestro equilibrio emocional, librarnos de las tensiones y el estrés
diario que culminan en reacciones negativas para todo el organismo y que nos dañan
tanto en el aspecto físico como en el psíquico, bajando a nuestras
defensas y permitiendo el ataque de virus y bacterias, desarrollando las
enfermedades, incluso las de más gravedad.
Es
de gran valía recordar, que Jesús, como vimos en el Evangelio Apócrifo de María
Magdalena (citado en mi artículo “Evangelios Apócrifos Según Judas, Tomás
y Felipe”), enfatiza para la necesidad de mantenerse en equilibrio, evitando a
los pensamientos, acciones y sentimientos negativos, (los pecados creados por el
hombre), para no enfermarse. De esta forma, Él nos dijo:
“No
hay pecado; sois vosotros los que os criáis, cuando hacéis cosas de la misma
especie que el adulterio, que es llamado ‘pecado’ (...) “Por eso os enfermáis
y morís
En
el texto citado, consta además una otra manifestación de Jesús, (que se ubica
abajo de ella en forma destacada). En ella, Jesús nos alerta para nuestra
esencia divina, que está presente en nuestro interior, que necesita ser
rescatada y vivida a través de conductas dignas, justas, honestas y de amor, ya
que es este el verdadero retorno a la casa del Padre, la que nos pertenece por
derecho espiritual desde nuestra creación, cuando fuimos hechos a la imagen y
semejanza de Dios. De esta forma estaremos en paz y con salud, o sea,
equilibrados psicológico y emocionalmente.
Por
eso Dios Padre vino para vuestro medio, para la esencia de cada especie, para
conducirla a su origen.” (...) Aquél que comprende mis palabras, que las
coloque en práctica.
Jesús
destaca, de forma clara, lo que Él entiende por esencial, conforme se puede ver
en las siguientes versiones de los apóstoles Lucas y Mateo:
Mas,
¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que pagáis el diezmo de la
menta, del anís y del comino y descuidáis lo más importante de
Como
vimos recientemente en los trechos citados de los Evangelios de Lucas y Mateo,
Jesús no valorizó el diezmo tan pregonado por las religiones, porque el
pagamiento del diezmo en dinero, terminó por no tener la misma importancia, si
lo comparamos a otras acciones que fueron juzgadas por Él como fundamentales:
la justicia, la misericordia, la fe.
En
verdad Jesús, (confirmado por los trechos Bíblicos citados), cuando dijo la
frase: “Pues dad al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”.
(Lucas, 20,25), quiso decirnos para dar a César los impuestos y a Dios la
evolución espiritual, por intermedio de prácticas ascendientes como por
ejemplo el amor incondicional y la ampliación de la fe, pues esos actos sí,
según Jesús, hacían mucha diferencia cuando practicados, y eso era lo que
realmente Le importaba.
Podemos
ser curados, podemos realizar todos nuestros sueños mas, para que esto se
realice, es necesario que tengamos fe (una creencia plena), con pensamientos
positivos a todo momento, sin excepciones. Pidiéndole también a Dios, el perdón
para nuestros pecados que surgieron en consecuencia del alejamiento que hicimos
de nuestra esencia divina a lo largo de las encarnaciones. Perdonándonos
verdaderamente a nosotros mismos y también a nuestro prójimo y rescatando de
igual forma, el equilibrio emocional y psicológico. Sobre todo el equilibrio
espiritual, que es el que logramos a través de pensamientos y sentimientos
pautados apenas en el amor integral.
Todo
está a nuestro alcance, todo se puede realizar con el poder de la fe. Somos los
hijos de Dios, todos nacimos con el mismo poder divino, con una esencia
verdadera y que está guardada en nuestro interior, esperando para ser
reencontrada y vivida por toda la eternidad.
Luz,
fe, pensamientos y sentimientos positivos de amor y de equilibrio.
Abrazos fraternos, Moacir Sader
http://www.moacirsader.com
moacirsader@moacirsader.com
_______________
Fuentes de
pesquisa:
1-
Biblia Sagrada, disponible en el sitio: WWW.jesusvoltará.com.br
2-
Evangelio Apócrifo Según María Magdalena
3-
Norvell, Anthony. "O
poder das forças ocultas" (El poder de las fuerzas ocultas). Editora
IBRASA. São Paulo. 4ª ed. 1982.
4-
Sader, Moacir. Artículo “Transformação
quântica do pensamento” (Transformación cuántica del pensamiento).
Disponible en el sitio: http://www.moacirsader.com
5-
Sader, Moacir. Artículo “Evangelhos
Apócrifos Segundo Judas, Maria Madalena,
Tomé e Felipe” (Evangelios Apócrifos Según Judas, María Magdalena, Tomás
y Felipe), disponible en el sitio: http://www.moacirsader.com
6-
Sader, Moacir. Artículo “Reiki,
processo de cura” (Reiki, proceso de cura), de Moacir Sader, disponible en
el sitio: http://www.moacirsader.com